domingo, 20 de abril de 2014

Gabriel García Márquez ha muerto


Fijaos en esto:

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desharrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquiades. “Las cosas tienen vida propia —pregonaba el gitano con áspero acento—, todo es cuestión de despertarles el ánima”.

      Son las primeras líneas de la que está considerada la mejor novela en español del siglo XX: "Cien años de soledad", de García Márquez. Si las escucháis leídas en voz alta, comenzaréis a entender por qué. 
      En el blog de lengua de 2º de Bachillerato hemos dejado un par de direcciones sobre él, además de las que se refieren a la Crónica por una muerte anunciada. Las repetimos aquí y añadimos alguna más para los que quieran entenderle mejor. Una cuenta cosas de su vida, otra habla de su poder de seducción y una tercera, de su vida en Barranquilla, en los tiempos en que escribió la Crónica. Pero nada comparado con la lectura de Cien años de soledad. El que lo probó lo sabe.
Hasta siempre, maestro.
Miguel Martínez Renobales

jueves, 17 de abril de 2014

Vuelve "La casa de Bernarda Alba" al Aula 13

Ayer, a las 12’30 de la mañana, un grupo de alumnos y alumnas de 2º de Bachillerato de Humanidades y de Ciencias representaron algunas escenas de la “La casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca. El curso pasado habían asistido a la función que otros compañeros ofrecieron también en el Aula 13 (la Sala de Estudios) y este año,  a propósito de la lectura de la obra en clase con las profesoras Silvia Fernández Cuevas y Ana Álvarez Riera, quisieron hacer ellos lo mismo. Así que, allí han estado los que vienen a continuación arrancando aplausos del respetable. Debido al éxito que tuvieron, existe la expectativa de que repitan la representación, así que habrá que ver cómo andan de exámenes, pero ojalá sea posible, vista la capacidad de superación que han demostrado. La progresión del grupo desde los primeros ensayos, allá por enero (entre horas o al principio de la tarde) hasta ayer mismo ha sido enorme, de manera que seguro  que merecerá la pena disfrutar de su espectáculo otra vez. En esta ocasión, también se prepararon con Silvia y con Mikel y colaboró Manuel Fernández Saro, del Departamento de Plástica, sin cuya escenografía nada de todo esto habría sido posible. Gracias a todos y allá van los nombres (las imágenes, a la vuelta de vacaciones):

            REPARTO
BERNARDA ALBA   Pablo Offroy
PONCIA                     Sergio Arroyo
ANGUSTIAS              Marta Alcodori
AMELIA                     Iván Pedrero
MAGDALENA           Cantia González
MARTIRIO                 Irene Rodríguez
MARÍA JOSEFA         Gonzalo Santos
CRIADA                     Javier Miguéns

             EQUIPO TÉCNICO

ESCENOGRAFÍA       Manuel F. Saro
REGIDORA                Sara San Emeterio
SONIDO                     Noelia Saiz y el hermano de Irene
TELÓN                       Fátima Ouazzani y Joana Pardeiro
APUNTADORA         Sara San Emeterio y Joana Pardeiro
PRESENTADORAS    Noelia Gutiérrez y Marta Lameiro     
AYUDANTE TÉCNICO Montse
OTRAS AYUDAS      Concepción Fernández Renedo, Miguel Ángel Magaz
DIRECCIÓN             Joana Pardeiro
PRODUCCIÓN           Silvia F. Cuevas y Miguel M. Renobales

martes, 18 de febrero de 2014

"El factor humano", de John Carlin (otra vez, que gusta)


El mundial de fútbol de Sudáfrica resalta los dolorosos sucesos del apartheid y la discriminación vigente durante tantos años en una sociedad compleja, dividida a su vez y con numerosos problemas internos, pero con un gran potencial. Este libro pretende mostrar el aspecto humano, el perfil de los personajes que protagonizaron una lección de inteligencia en la resolución de conflictos, con un aspecto moral esencial: la capacidad de perdonar. 
    Una de las claves del cambio fue el acontecimiento deportivo con el rugby. El deporte es un poderoso instrumento de movilización de masas y agudiza las percepciones políticas. En 1985, cuando Nelson Mandela llevaba 23 años en prisión, se propuso conquistar a sus enemigos, los más fuertemente defensores del apartheid. Al alcanzar su libertad, consiguió convertirse en presidente. Pero la inestabilidad de un país dividido por cincuenta años de odio racial cristalizó en la amenaza de una guerra civil. Mandela comprendió que tenía que conseguir la unión de blancos y negros de forma espontánea y emocional, y vio que el deporte era una estrategia extraordinaria para lograr su propósito. 
     “El factor humano narra la capacidad innata de Mandela para seducir al oponente y su decisión de utilizar el mundial de rugby de 1995 para lograr la paz y la unión entre ambos. La final de aquel mundial culminó con la victoria sudafricana en el último minuto y fundió en un abrazo a negros y blancos en el ejemplo más inspirador que ha visto la humanidad.
     John Carlin fue corresponsal en Sudáfrica y ofrece un apasionante relato gracias a las confesiones de un grupo de personas que vivieron esta historia y que fue llevada al cine en “Invictus” bajo la dirección de Clint Eastwood, y la interpretación de Morgan Freeman y Matt Damon. En  este libro, John Carlin se pregunta por la manera en que un hombre como Nelson Mandela consiguió ganarse el corazón de sus más acérrimos enemigos, apelando a ese lado positivo del ser humano, que el mismo Carlin denomina como el factor humano que hizo posible el milagro sudafricano.
Joana Pardeiro 2º de Bachillerato de Humanas

Concurso de Relatos del Día del Libro 2014

Ya están lanzadas las bases para el XV Concurso de Relatos del Día del Libro. Como siempre, contempla tres niveles:  dos para los ciclos de la E.S.O. más PCPI y uno para Bachillerato más Ciclos Formativos.
Consiste en redactar un relato que no supere los tres folios (por una sola cara, mecanografiados en letra similar a Times New Roman 11, a doble espacio) y de tema libre, solo que con la consabida frase obligada, que en esta ocasión es la siguiente:

… pocos sabían que había comenzado la siembra…

            Debe aparecer reproducida literalmente y sin ninguna modificación, en el lugar que prefiera el autor. Después de las vacaciones de Semana Santa, se conocerán los nombres de los ganadores en el acto de entrega de premios que tendrá lugar en la Biblioteca.
            La Asociación de Madres y Padres del IES, como todos los años, financia los premios en metálico, consistentes en un talón de 30 euros para cada nivel, y el Centro se hace cargo de los vales de librería y los obsequios de libros.

            Os animamos a que participéis todos, porque, además, los textos que elaboréis merecerán su consideración dentro de la asignatura de Lengua.

Concepción Fernández Renedo (Biblioteca) y Miguel Martínez Renobales (Lengua)

Pessoa para estudiantes

Este documental está pensado expresamente para estudiantes:


Documental sobre Poe

Un documental clásico sobre Poe


Documentales sobre Pessoa

Aquí tenéis un reportaje muy bueno y muy completo para conocer mejor a Pessoa:


y otro más corto, pero muy sentido, para dejarse llevar y emocionarse con algunos de sus poemas:


A final de él se habla de un libro, "Pessoa revisitado", sobre el que podéis encontrar una buena reseña en una revista literaria, que también conduce a algún otro título clave. Son libros más que nada para profundizar, pero en los que se encuentran ideas que desarrollan las de los apuntes. Lo dicho: son referencias para quienes quieran "viajar" más lejos con el poeta. Emocionantes, sí.
Miguel Martínez Renobales

jueves, 14 de noviembre de 2013

"El sueño de una noche de verano", de William Shakespeare

            
Este libro me ha parecido fascinante y muy divertido, ya que el autor aporta humor utilizando una serie de elementos mágicos, como son el jugo exprimido sobre los párpados de un durmiente, el cual provoca que éste se enamore del primer ser vivo que vea al despertar,  y la invisibilidad de Oberón con la intención de no ser visto por los demás personajes. La importancia de estos es atraer al lector con la intención de entretener y agradar.
            Utiliza un léxico muy del gusto de la época, a la hora de decir las cosas indirectamente y jugando con las palabras, que es un rasgo característico de Shakespeare.  La manera como cuenta la historia es fluida, de tal modo que engancha de lleno al lector en la historia.  

          Como enseñanza quizás intente decir que el amor es algo confuso y difícil, que nos mantiene los ojos cerrados como si nos encontrásemos en un sueño, pero que al final despertamos y encontramos su verdadero significado en una persona determinada.
           
Por último, recomiendo personalmente esta obra para aquellos lectores a los que les gusten la fantasía, las historias de amor enrevesado y muy importante, que les guste el estilo shakespeariano.

Joana Pardeiro 2º Bachillerato Humanidades

miércoles, 23 de octubre de 2013

Diez novelas de éxito

Aquí tienes un enlace con los diez libros más vendidos de la historia. Todo esto de las listas con "lo más de lo más" resulta siempre discutible, pero es cierto que sirve para llamar la atención sobre algo muy señalado. En esta ocasión, cualquiera de las diez novelas de las que se habla en ella merece la pena. Todas son muy conocidas y podéis encontrar reseñas suyas fácilmente. Hasta nosotros, que no solemos fijarnos en títulos tan divulgados (para destacar lo que puede permanecer oculto por ahí), habíamos reseñado ya ese "El guardián entre el centeno", que se ha convertido en un libro de culto. Ánimo y disfruta con cualquiera de ellas, especialmente con esta.
Concepción Fernández Renedo y Miguel Martínez Renobales

martes, 22 de octubre de 2013

"Radicales libres", de Alice Munro





Si quieres leer un interesante relato de la escritora canadiense que acaba de obtener el Premio Nobel 2013 y que desentraña con mucha inteligencia lo que verdaderamente importa de las personas, abre este enlace ((Radicales libres) o, si lo prefieres, consúltalo en el pasillo de la Biblioteca del instituto.

Concepción Fernández Renedo y Miguel Martínez Renobales

miércoles, 15 de mayo de 2013

"Sin título", de Cristian García Pereda, 2º Bachillerato CientíficoTecnológico, grupo Nocturno

Es el relato ganador del XIV Concurso Día del Libro, en el nivel de Bachillerato y Ciclos. Enhorabuena.

            −¡S.O.S necesitamos ayuda! Al habla el capitán Jorge Sainz, al cargo del crucero Marie Torie. El barco se hunde, nuestras coordenadas son: 40º longitud Oeste,  40º latitud Norte. ¿Alguien me recibe?
             Estas fueron las últimas palabras que escuchó el jefe del cuerpo de rescate marítimo español. Cinco aviones y dos helicópteros salieron a buscar al Marie Torie, el barco que transportaba a más de mil personas, de las cuales la mitad eran curas. El crucero tenía como destino Brasil. Todos esos curas eran futuros misioneros que nunca llegarían a serlo. Cuando llegó el cuerpo de rescate, era demasiado tarde, había vida pero no humana. Tiburones de muchas clases, atunes y una gran variedad de peces agitaban el rojo agua que se divisaba desde las alturas.
            Descendieron pero solo se pudo ver la más cruel de las realidades para el equipo. Habían llegado tarde y todo aquel que pudiera haber sobrevivido al hundimiento del barco había sido devorado. Pese a ello, lograron rescatar algunos cuerpos desfigurados y ensangrentados.
            Su misión allí había acabado, nada más se podía hacer. En mitad del Atlántico, a los hombres se les revolvía el estómago al ver cómo aquellos que dedicaron su vida a la paz, a servir y ayudar, eran devorados sin la más mínima piedad. Volvieron cuando estaba anocheciendo y debían regresar. Nadie podría olvidar esa imagen, el cielo rojo, el sol también y el mar aún más.

            −Fue un 23 de agosto de 2027− recordaba Manuel, el jefe de rescate que en aquel fatídico día contempló un milagro—. Estábamos volviendo, alejándonos del barco y, después de que la distancia creciera, se fijaron en el agua dos de mis hombres. Allí la vimos, en el agua haciendo señas con un pequeño crucifijo de plata, la única superviviente de la masacre. Una mujer con un bebé en su regazo flotando sobre un tablón de madera. Rápidamente las recogimos, pero ella nada más vernos desfalleció. Tenía signos de agotamiento e hipotermia, sentí su último latido a los pocos minutos de subirla en el helicóptero. La niña estaba en buen estado, su madre había luchado por ella hasta el final de su vida. En el viaje de regreso me encargué de la pequeña y fue en ese transcurso de vuelta en el que sentí un vínculo especial que me ataría a ella de por vida. Sería ella que me cambiaría la vida.
            Milagros sería el nombre con el que decidieron bautizar a la pequeña. Manuel luchó por conseguir su custodia durante los siguientes meses hasta conseguirla. Después de 40 años, Manuel les relataba a sus nietos cómo su madre, Milagros, salvó su primera vida.
            −Nunca me había acompañado al trabajo, pero ese día tuve que llevármela. En toda esa semana no hubo que hacer ningún rescate y tuvo que ser el día en el que estaba vuestra madre. Mala suerte pensé, pero me equivoqué. Fuimos a buscar a dos pescadores que estaban en alta mar. Hacía un tiempo nefasto, la niebla era tan espesa que no veíamos a más de tres metros, el frío se te metía por los huesos y lo peor es que había un viento de espanto y el helicóptero en el que íbamos se zarandeaba muchísimo. Llegamos al punto en donde debían estar los pescadores, descendimos y despejó un poco la niebla, lo que nos permitió ver que aquellos a los que buscábamos no estaban por ninguna parte. Dimos un rodeo y revisamos las coordenadas que nos dieron, pero allí no estaban, habían desaparecido sin dejar rastro alguno. Vuestra madre al principio del viaje no dejaba de hablar y de molestar, por lo que le dejé unos prismáticos para que se calmara. Ella no sabía cómo usarlos o eso creía yo, pero imaginaros cuál fue mi fascinación al verla gritar: ¡Están allí, papá, les he encontrado! Miré al punto donde me señalaba, miré con los prismáticos y los vi. Fue increíble una niña de seis años había encontrado a aquellos pescadores a diez millas, ¡y yo que creía que no sabía usar los prismáticos! Cuando llegamos, aquellos dos hombres estaban en el agua, los sacamos y les pusimos mantas térmicas. Estaban muertos de frío, morados, no sentían las manos y estaban en shock después de esa dura experiencia en el mar. Si no hubiera sido por vuestra madre… pero allí estaba, ella los había encontrado y les salvó la vida.
            Manuel miró a sus nietos, que estaban con los ojos brillantes imaginándose la situación. Al poco rato, los chicos le pidieron que contara otra de sus historias y Manuel accedió de muy buen grado.
            −Bueno, os contaré como… 
            En ese momento entró Paco, el padre de los niños.
           - Hola Paco, ¿no viene Milagros contigo?
           −No, tiene que estar otra vez en el hospital. Últimamente trabaja demasiado-  respondió Paco con cara de desanimada–.Bueno, nos vamos. Venga niños, darle un beso al abuelo.
            Después de la despedida, Manuel se quedó pensando en su hija. ῝Ella se dedica a salvar vidas, es su trabajo. Paco debería entender que no pueda estar en casa tanto como quisiera῞ se decía para sí mismo.
            Pocas horas después, llamaron al timbre de la casa de Manuel. Abrió la puerta y se encontró a su hija llorando. La abrazó sin preguntar qué pasaba, entonces Milagros comenzó a reír, miró a su padre con una mirada radiante, aunque con los ojos todavía mojados y se lo dijo.
            -¡Lo he logrado Papá! Por fin he cumplido mi promesa- dijo derramando todavía alguna lágrima de felicidad.
            -¿Qué has logrado? ¿Qué ha pasado?- le respondió confuso.
            -¡Mil personas papá! ¿Te acuerdas de aquel día en que me llevaste al bosque de las encinas? Aquel día cumplí dieciséis años y me llevaste allí para contarme cómo me encontraste y me diste el crucifijo de mi madre. Me dijiste que era un milagro que entre mil personas, solo un bebé sobreviviera y que por eso me llamaste así. En aquel bosque me preguntaste si sabía qué quería hacer, ¿te acuerdas de lo que te respondí?
          -Sí, me respondiste que querías salvar vidas como yo -dijo Manuel derramando una pequeña lágrima-, dijiste que salvarías todas las vidas que se perdieron el día en que te encontré, para que tu nombre sí tuviera significado de verdad. Me dejaste impresionado, eran palabras demasiado maduras para ti…
            -¡Pues lo logré! Hoy hemos operado a un niño de cinco años y ha salido todo bien, se recuperará. Ya van mil personas a las que he podido salvar.
            -Estoy muy orgulloso de ti Milagros – tartamudeó Manuel mientras más lágrimas saladas recorrían su cara. Padre e hija se fundieron en un intenso abrazo, se juntaron tantos sentimientos que hicieron de ese momento, un momento único y mágico.
         A día de hoy, Manuel vive en su casa feliz, sabiendo que su vida ha sido plena y Milagros sigue salvando vidas con una gran sonrisa.

"El naufragio del séptimo signo" Angel Bezanilla Saiz-Calderón 4º ESO grupo A

Es el relato ganador del XIV Concurso Día del Libro, nivel 2º Ciclo de la ESO. Enhorabuena.

             Cuenta la historia, que en un lugar del océano, hay un barco el cual no navega, no se mueve y no da señales de vida, y todo aquel que se adentra en él, no sale vivo. Soy el capitán Séptimo, y ésta es mi historia.
            Un día como cualquier otro, mis tripulantes y yo naavegábamos en dirección a América en busca de nuevos secretos y hazañas. Mi barco constaba de 30 marineros, preparados tanto física como mentalmente para cualquier peligro. No obstante, una noche, algo monstruoso lo golpeó. Y ese monstruo perduró en nuestras mentes porque nadie durmió.
            Pasaron 3 días después del avistamiento y por fin un día vimos tierra, no era América pero se trataba de una pequeña isla en la que podíamos pasar la noche. Una vez anclamos, montamos un campamento y todos durmieron como nunca.  Pero ya por la mañana algo increíble pasó. El barco, el Séptimo Signo, ¡había desaparecido! Todos los momentos que habíamos vivido en él, muchos de nosotros, navegábamos desde que éramos niños. ¿Nos habíamos quedado atrapados allí? En principio todos pensamos que alguien pudo robar nuestro barco y que la isla estaba habitada. Así que diez hombres y yo nos dispusimos a explorar la isla. Pero al parecer, nada ni nadie, había vivido allí nunca, así que volvimos al campamento, pero, ¿dónde estaba la gente?
            De repente, un horror y un miedo profundos cayeron sobre mis hombres. Nadie entendía nada. Los diez que me quedaban no querían pasar la noche donde habían desaparecido los demás y nos fuimos hacia dentro de la isla, allí donde los árboles nos ocultaban. Y después de que la distancia creciera, se fijaron en el agua por última vez.
            Volvimos a montar un campamento para dormir un poco ya que había un día largo y aterrador. Yo fui el único que pudo descansar un poco, los demás, estaban muertos de miedo.
Me desperté a la mañana siguiente y no entendí nada. Estaba en mi camarote, tumbado en mi cama y con las velas encendidas. ¿Había sido todo esto, un simple sueño?  Salí a cubierta y me dio alegría poder volver a ver a estos grandes marineros. Después de unos meses, llegamos por fin a América, tierra de innovación y comercio. Atracamos y cada uno fue donde quiso, al bar, a la destilería, al burdel. Era hora de que por fin se divirtieran.  Yo me fui a un comercio para poder comprar algo de munición para mis armas y alguna que otra espada. Pero algo extraño sucedió, todo el mundo me observaba, no lo entendía y de pronto cogieron sus armas y me dispararon. ¿Estaba muerto? ¿Cómo era que podía seguir pensando? Así que sin más rodeo me desperté.
            Todo fue una terrible pesadilla, me levanté del suelo del camarote, no sabia qué hacía allí, así que abrí la puerta y vi a todos mis hombres muertos, cadáveres por todas partes, y sangre como pintada por cubierta. Fue entonces cuando recordé, aquella bestia, nos había atacado y yo al parecer me había desmayado. Por suerte tenía un bote y provisiones, aunque antes me despedí de mis compañeros. Cuando terminé, cogí el barco y solo me puse a remar. Estuve remando cinco días pero no llegaba a ningún lado. Me di por vencido, así que me até unos plomos a la cintura, y sin remordimientos me tiré al agua.  Sí, suena raro que yo mismo esté escribiendo mi muerte, lo cual me lleva a pensar, ¿hay otro lugar después de la muerte? Os pido a vosotros los cazadores de aventuras que por favor me rescatéis, ya que no estoy ni muerto ni vivo. No sé que soy.  Simplemente soy un sueño, el sueño de un niño que un día quiso ser marinero.
—¿Papá, tienes alguna aventura que contarme?
—Sí hijo, te contare la historia del Séptimo Signo.

"Me llamo Kathina" Raquel López Noriega 2º ESO grupo A

Es el relato ganador del XIV Concurso Día del Libro, nivel Primer Ciclo de la E.S.O. Enhorabuena.

Miércoles, 13 de julio de 2012:
            Me llamo Kathina, vivo en el oeste de África. A mis 15 años nunca he visto el mar. He oído que es tan azul como el cielo, nada me gustaría más que verlo.  Se acerca mi cumpleaños y mamá dice que tiene un bonito regalo que me encantará. Pero esta mañana me ha dado una mala noticia: nos vamos, no sabemos a donde ni cuanto tiempo.

Viernes, 15 de julio de 2012:
            Hace un par de horas que partimos, nos quedan dos días de camino a pie. Me da pena dejar a mis amigos. ¿Y si no volvemos nunca?  Mamá está rara. Es como si ocultara algo y tuviera miedo de que me enterara.  Espero que no sea nada malo. Mis hermanos tampoco tienen ni idea. Tengo miedo.

Domingo, 17 de julio de 2012:
            Hoy es mi cumpleaños. Esta mañana me he despertado y mamá me ha cantado el cumpleaños feliz mientras desayunábamos. Luego me vendó los ojos con su pañuelo rojo y caminamos hasta que empecé a notar un olor a sal.  Me quitó la venda y ahí estaba. Era enorme y azul. Era lo más bonito que había visto en mi vida, era mejor de lo que imaginaba. Le di un gran abrazo y las gracias a mamá. Después corrí lo más rápido que pude y me bañé.  Mis hermanos y yo nos pasamos horas jugando allí. Ha sido el mejor día de mi vida pero tenía que volver a casa.
            El calor del sol nos secó en menos de media hora. Empezamos el viaje hacia casa. Mis hermano estaban tristes por tener que dejar aquel lugar  y, después de que la distancia creciera se fijaron en el agua, Nos paramos a descansar, y me quedé dormida.  Entonces abrí los ojos y estaba en casa. Todo había sido un sueño.

            Me llamo Kathina y a mis 15 años sigo sin ver el mar.

domingo, 5 de mayo de 2013

"Lugares que no quiero compartir con nadie", de Elvira Lindo

Si alguna vez vas a vivir fuera de casa una larga temporada o quieres conocer mejor cómo afrontar esta situación, no dejes de leer este libro. Habla de Nueva York, concretamente de Manhattan, donde la autora reside durante seis meses al año, y cuenta peripecias con la maestría de los buenos  reporteros que enseñan a apreciar lo que nos rodea, aunque, en este caso, sin rendir tributo alguno a la fantasía, porque no olvida los miedos y las incertidumbres que conviven con ella en Madrid. Estamos, por tanto, ante algo más que un buen libro sobre la capital del mundo.
Elvira Lindo es una mujer sincera, inconformista (no en vano rinde un sentido homenaje al Haulden Caulfield de “El guardián entre el centeno”) y  muy divertida. Aunque su lectura deje cierto “retrogusto”  de melancolía, el efecto es muy saludable gracias, entre otras cosas, a la capacidad que muestra para reírse de sí misma y sus torpezas, en la línea del mejor humor de los Miura, Mendoza, Azcona, Wody Allen, Trueba, etc. Es escritora, periodista, gran conocedora de la literatura y de la condición humana (sobre todo la española), mujer de escritor, muy disfrutadora de la vida (a pesar de, o precisamente por, el vértigo que le provoca su “imaginación prospectiva”), frecuentadora de gente interesante y madre de adolescentes y jóvenes, que también desfilan por este atractivo escaparate de viajeros y residentes. Un libro más que entretenido. Imprescindible para aprender a vivir, sí.    
Miguel Martínez Renobales