domingo, 31 de julio de 2011

"El síndrome de Mozart", de Gonzalo Moure

Si te gusta la música, si vibras con la magia de muchos tipos de música, tienes que leer esta novela para disfrutar de eso que llaman algunos "el alimento del alma". Camina con la protagonista por el exigente trayecto que le ha marcado su padre, un famoso neurólogo que investiga sobre el síndrome de Williams, y conocerás a gente que merece la pena. Ella tiene diecisiete años, está aprendiendo a tocar el violín y se encuentra llena de dudas sobre su identidad y su porvenir. Se cruzará con gente excepcional que la ayudará a conocerse mejor a sí misma, pero no será fácil. Las cosas del querer y ser querido nunca lo han sido y menos para las personas especialmente sensibles que sólo pueden ser comprendidas con el lenguaje de la música y no con el de las palabras, las "viejas y traidoras palabras". Yárchik, Tesa, Tomi (imborrable la conmovedora sencillez de Tomi), representan valiosas y diferentes posiciones sobre la amistad, el amor, el deber, la inteligencia, el talento, la belleza, la fama... y a los tres teme decepcionar la protagonista en algún momento. ¿Por qué? ¿Dónde reafirmarse para no fallarles?
 Esta es una novela no apta para tontos "que creen que la vida es la regla, la norma". Se habla de realidades tan reveladoras como el sentimiento oceánico, el oído absoluto, el pentimento... También de lo que hay en el lenguaje de la música, que es distinto porque no es de nadie y "nos engloba a todos". Hay referencias a muchos tipos de música, a novelistas, cantantes, grupos famosos,... Nos movemos entre el mundo urbano de la gran capital (Madrid) y el rural de una aldea de Asturias (Cansares). Su autor asegura haberse inspirado en personas reales para esta novela. De hecho, gracias a ella, la situación de los afectados en España por el síndrome de Willliams ha mejorado. Pero hasta esto no tiene importancia para la historia. Es el entusiasmo con el que construye sus ficciones lo que nos interesa. Compruébalo con otros títulos suyos.
Miguel Martínez Renobales

jueves, 21 de julio de 2011

"El castillo de cristal", de Jeannete Walls

Otra novela sobre la vida misma, solo que en EEUU. Se trata en este caso de las peripecias de una familia, amiga de andar de acá para allá sin rumbo fijo, contadas con ese desparpajo estadounidense que facilita mucho la lectura. Su autora, una joven periodista neoyorkina, ha decidido divulgar las "vergüenzas" de su familia, que no se atrevía a confesar pero pugnaban por salir. La singularidad de sus padres y hermanos, los traspiés y humillaciones, la superación de las dificultades entre tanta violencia, la gente del interior del país, todas las anécdotas de esa familia al borde del desastre están contadas de manera descarnada y sin ningún miramiento. El interés queda asegurado por el valor de la narradora y la intriga por la sucesión de despropósitos de los adultos. Es una novela de iniciación a la vida, que avanza desde el divertimento hacia la dureza y trata de los temas típicos, relacionados con la familia y la sociedad, entre los que queda especialmente grabado en el recuerdo la relación paternofilial con la narradora. Esos atrabiliarios y excéntricos Rex Walls y "Mamá" no se te quitarán fácilmente de la cabeza.
Miguel Martínez Renobales

"Chesil Beach", de Ian McEwan

Los protagonistas de esta novela son dos veinteañeros recién casados que se enfrentan en la noche de bodas a la pérdida de su virginidad. Tienen un nivel de formación alto. Estamos en la Inglaterra de 1962, antes de la gran liberación sexual de los sesenta, y nos lo acaba de contar hace bien poco uno de los novelistas ingleses de primera línea. ¿Por qué puede tener interés hoy semejante historia? Las dudas por las que pasan, sus reacciones, los recelos que albergan una y otro sobre su pareja, la capacidad o incapacidad que tienen para sobreponerse a la fuerte presión del ambiente, lo que piensan y, sin embargo, dicen, sus expectativas, sus deseos, la forma como construyen el relato de la relación con sus palabras están transmitidos con tanta convicción y maestría que trascienden la época de la que hablamos. Es verdad que Edward y Florence tendrían ahora alrededor de setenta años, pero, por lo que cuenta McEwan (y, sobre todo, por cómo lo cuenta) podrían enseñarnos muchas cosas interesantes sobre cómo triunfar o fracasar en esto del sexo y el amor, o el amor y el sexo (juntos o separados, como quieras). Y todo gracias a las palabras de McEwan (y su traductor, claro).
Miguel Martínez Renobales

"El olvido que seremos", de Héctor Abad Faciolince

En 1987, el doctor Héctor Abad Gómez murió en Medellín (Colombia), asesinado por motivos políticos. Veinte años después, su hijo nos regaló a los lectores esta extraordinaria historia sobre las relaciones con su padre, un hombre comprometido con la solidaridad, la lucha contra la injusticia y la desigualdad. Es una novela escrita para que permanezca en la memoria de todo el mundo el valor de una persona ejemplar por su valentía en el enfrentamiento con los canallas y con el miedo que promueven desde el poder. También es la historia de la maravillosa relación entre un padre y un hijo sin  sentimentalismos ni concesiones a la galería. En medio de tanta tragedia y muerte inmerecidas, el cariño que le transmitió en todo momento (hasta en esos otros más banales en donde se "atasca" ese tipo de relación con el adolescente) hace de su figura un personaje inolvidable. Literatura de la buena.
Miguel Martínez Renobales

martes, 19 de julio de 2011

De un trabajo de Latín en 1º de Bachillerato



“Bastaba acercarse a la entrada para darse uno cuenta de que tenía ante sí la lujosa y plácida residencia de alguna divinidad […] Atraída por los encantos del lugar, Psique se acerca cada vez más; va cobrando confianza y se atreve a cruzar el umbral”

John William Waterhouse (1849-1917)
"Psique abre la puerta en el jardín de Cupido"
Arte Victoriano.  Óleo sobre lienzo

 “Les enseña los inmensos tesoros de su casa dorada, les hace oír la multitud de voces que la sirven, y, para reparar fuerzas, les ofrece un baño suntuoso y todos los refinamientos de una mesa digna de los Inmortales. Tanto es así que ellas, al verse saciadas con esta profusión de manjares, auténticas riquezas del cielo, empezaron a sentir y fomentar la envidia en el fondo del corazón” 
Jean Honoré Fragonard (1732-1806) "Psique mostrando a sus hermanas los regalos de Cupido".  Rococó. Óleo sobre lienzo
Entrada ya la noche, un ligero ruido llamó la atención. Temiendo por su honor en medio de tan profunda soledad, se asusta, se horroriza y, más que cualquier desastre, le inquieta lo desconocido. Ya estaba a su lado el marido misterioso; subió al lecho, hizo de Psique su esposa, y, antes de que volviera la luz del día, había desaparecido apresuradamente”
Jacques Louis David (1748-1825) "Cupid and Psyche"
Neoclasicismo Francés. Óleo sobre lienzo



“Tú, que hasta ahora eras una niña, llevas ya en tu seno otro niño, que será un dios si sabes callar y guardar nuestro secreto; si lo profanas, nuestro hijo será un simple mortal.”

Francois Gérard (1770-1837) "Cupido y Psique"
Neoclasicismo Francés. Óleo sobre lienzo



 “Al acercar la luz o iluminarse la alcoba, Psique ve al más dulce y amable de los animales salvajes: era Cupido en persona, el dios de la hermosura graciosamente recostado […] Así, sin enterarse y por propio impulso, Psique se enamora del Amor. […] Pero mientras se embriaga de tanta felicidad, como la honda herida del corazón le hace perder el equilibrio, he aquí que la lámpara aquella soltó de su mecha luminosa una gotita de aceite hirviendo sobre el hombro derecho del dios.”
Jacopo Zucchi (1541-1596) "Psique y Cupido"
Renacimiento. Óleo sobre lienzo

“A ese viejo asqueroso (Caronte) has de darle, a título de peaje, una de tus dos monedas, pero cuidando un detalle: que él con su propia mano saque la moneda de tu boca”

Spencer Stanhope (1829-1908) "Psique y Caronte"
 Prerrafaelita. Óleo sobre lienzo

“Yacía inerte en el suelo; estaba tan dormida como un cadáver. Cupido, cuya herida había cicatrizado ya por completo, repuesto ya y sin poder aguantar más la prolongada ausencia de Psique, se fugó por el tragaluz superior de la estancia en la que estaba recluido; sus alas se habían robustecido por el largo reposo; superando su propia velocidad de vuelo, acudió junto a Psique.”
Anthonio Van Dyck (1599-1641) "Cupido y Psique"
Barroco. Óleo sobre lienzo


“Antes morir mil veces que perder la felicidad de nuestra unión; pues estoy locamente enamorado de ti y, seas quien seas, te quiero tanto como a mi propia vida: ni el propio Cupido me parece comparable a ti.”

Antonio Canova (1757-1822) "El amor de Psique"
Escultura Neoclásica. Mármol



Ángela Miranda 1º Bachillerato Humanas

lunes, 18 de julio de 2011

"Ética para Amador", de Fernando Savater

Es un canto al espíritu crítico, al interés por revisar lo que nos han dicho que es bueno o malo para que lo aceptemos o rechacemos con criterio. Es un libro que, después de veinte años, continúa siendo un éxito de ventas, y eso que habla de "ética", del conocimiento sobre cómo repercute en los demás lo que hacemos y la manera idónea de responder a sus exigencias. Las normas en este campo no son verdaderas o falsas sino válidas o nulas y, porque no somos inocentes en nuestras elecciones, necesitamos libros como éste. Habla de nuestras preferencias acerca del deber y el querer, de lo que nos conviene para saber vivir, poder elegir..., de la libertad, en resumidas cuentas. Y es muy claro exponiendo su punto de vista laico. Después de haber digerido a todos los autores de la filosofía clásica durante sus años de docencia universitaria, no recurre expresamente a ellos para enseñar ética, sino que, apoyándose en su experiencia personal, le transmite a su hijo adolescente las nociones fundamentales para que confíe en sí mismo y en que su inteligencia le permitirá ser mejor persona y su intuición mejores compañías. Si te gusta esta lectura, busca más títulos suyos que van en la misma línea: El valor de elegir, Las preguntas de la vida,...
Miguel Martínez Renobales

miércoles, 13 de julio de 2011

"Bartleby el escribiente", de Herman Melville


Este relato de 1853, habla de un anodino escribiente que un día entra a trabajar en un despacho de abogados de Nueva York, dispuesto a obedecer a su jefe, un hombre tolerante y seguro de sí mismo, al que ha causado una buena impresión por su aspecto aseado y poco llamativo. Un día, en contra de lo previsible, rechaza una orden con la desconcertante respuesta "preferiría no hacerlo" (I would prefer not to), que comienza a desmontar la situación. La calidad literaria de la historia de este personaje servirá de modelo a toda la literatura del absurdo. Kafka, el existencialismo, los surrealistas, gran parte de la literatura universal de los siglos XX y XXI se encuentran en estas líneas de Melville, donde un alienado empleado se va a convertir en símbolo de lo que Vila-Matas llama "esos seres en los que habita una profunda negación del mundo". Observar su reflejo es muy instructivo
MIguel Martínez Renobales

"Estupor y temblores", de Amélie Nothomb

En el Japón del año 2000, una belga de 22 años describe su kafkiana experiencia de trabajo en una empresa nipona, que no es precisamente un lugar para soñadores. Parece que asistimos a una pesadilla vivida desde el otro lado del espejo, pero resulta ser una buena atalaya para conocer el alma japonesa, especialmente la de las mujeres, sin perder la sonrisa. Los modelos de obediencia, de acatamiento, las experiencias de ninguneo en la jerarquizada estructura de la empresa quedan retratados rigurosamente por esa especie de contrafigura de Bartleby en que se constituye la narradora protagonista. Si quieres aprender a sobrevivir con humor en ese mundo común y corriente que te rodea y que, por habitual, suele quedar oculto a la mirada, no dejes de leer esta breve y divertida historia.
Miguel Martínez Renobales
(fotografía Pedro García Barbudo)

"El mapa del tiempo", de Félix J. Palma

 Nada es más vivo que el pasado y esta novela es una "amazing story", homenaje a otras del siglo XIX, sobre todo a "La máquina del tiempo", de H.G. Wells. Estamos en el Londres de 1896 y, emulando al gran novelista, hacemos dos viajes en el tiempo: uno hacia atrás, a los bajos fondos de la ciudad, y otro hacia delante, al año 2000, cuando la capital de Inglaterra quedó destruida por la lucha de los hombres con los robots. A lo largo de una trama muy entretenida aparecen personajes reales, como el famoso autor inglés, que conoce a Joseph Merrick, el "hombre elefante", o a otros novelistas como Henry James y Bram Stoker, el del conde Drácula. También hay otros ficticios, como el todopoderoso Gilliam Murray, que desde su negocio en Greek Street, en el Soho londinense, ofrece Viajes Temporales a todos los apasionados por los avances científicos.    
       En aquella Inglaterra victoriana que cree en la evolución y el progreso se resuelve el caso de Jack el Destripador y hasta el propio Scotland Yard diseña planes para detener a sospechosos del futuro, como el capitán Shakleton. Pero el escéptico Wells tratará de resistirse a esa creencia y, entre todas las paradojas que los viajes en el tiempo plantean a los personajes, hay aventuras al estilo clásico de Verne, Stevenson o Haggard; enfrentamientos con autómatas como en los llamados romances científicos o futuras novelas de ciencia ficción; enamoramientos propios de las grandes novelas románticas, con una divertida seducción de una dama  y curiosas anécdotas de la educación sexual victoriana; parodias de las pesquisas policiales en la línea del mejor Holmes de Conan Doyle; emocionantes regeneraciones de pobres desgraciados, que, al más puro estilo Dickens, se redimen gracias a su buen corazón; incluso presencia de fantasmas como los de las novelas góticas,...Un placer para los grandes lectores porque se van a sentir reclamados por otras novelas.
Miguel Martínez Renobales

miércoles, 6 de julio de 2011

"Nadie acabará con los libros", de Umberto Eco y Jean Claude Carrière

 Un título radical para un libro lleno de detalles. Consiste en un diálogo entre dos autores famosos, uno italiano y otro francés, acerca de las curiosidades y enigmas interesantes que rodean a los libros, sobre todo en estos tiempos en que los medios de comunicación están obsesionados con que van a desaparecer. Dos sabios como ellos, grandes coleccionistas de libros además, nos hablan en un delicioso intercambio de opiniones y anécdotas sobre el mundo de la edición, el del cine, las nuevas tecnologías, los libros clandestinos, cómo pueden engañarnos los textos y las imágenes, cómo gracias a la historia de la estupidez podemos conocer verdades sobre el mundo, etc, etc. Proponen que en la encrucijada electrónica en la que se encuentra el libro, da igual lo que se invente, que no desaparecerá. "Es como la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez que se ha inventado, no se puede hacer nada mejor. No se puede hacer una cuchara que sea mejor que la cuchara". Hay un impagable capítulo sobre las diferencias entre el tonto, el imbécil y el estúpido que resulta muy recomendable para no tomarnos tan en serio nuestras propias profecías lanzadas desde la ignorancia. Seguro que te diviertes más con lo que charlan que con otras páginas suyas de sesudos estudios sobre el asunto.
Miguel Martínez Renobales

martes, 31 de mayo de 2011

"La defensa del Norte", de Óscar Herrero Casado, 2ª B (E.S.O.)

Vamos a introducir una novedad en la edición de textos. A partir de ahora, incluiremos periódicamente tareas de los alumnos, llevadas a cabo en clase. Así que abrimos la sección con un relato de Óscar, de 2ºB, relacionado con las actividades del "Año internacional de los Bosques". Miguel Ángel les propuso en clase de Lengua que construyeran una narración que comenzara con la frase obligada "Vivo en un bosque de encinas atravesado por un río de aguas cristalinas" y aquí tenéis la historia que ha presentrado él.



LA DEFENSA DEL NORTE
Vivo en un bosque de encinas atravesado por un río de aguas cristalinas− dijo Euriato.
−¿Y por qué estás aquí?− preguntó Oberto.
−Te lo contaré−dijo Euriato sentándose−. Pero es una historia muy larga:
***

``Perseguíamos a la presa con un afán incansable, por los montes cántabros corría el jabalí que nos serviría de alimento. El animal estaba cansado, se paró, nos encaró, y encolerizado intentó embestirnos. Cada vez iba más lento y dentro de poco sería el momento apropiado para acabar con su vida. Cuando el jabalí cayó, una lluvia de lanzas se precipitó sobre él, se desplomó y Lucilio, el primero en alcanzarle, le arrancó  el corazón a la bestia´´−contó Laro con tales detalles que los niños de la aldea quedaban alucinados.
−Hoy salimos a cazar otra vez ¿no?−preguntó Laro entusiasmado.
En efecto, hoy saldréis hasta el pequeño lago que hay a medio kilómetro −contestó el chaman de la aldea−. Haré que los dioses os ayuden.
Al medio día salimos de la aldea y veinte minutos después llegamos al lago. Los hombres estaban inquietos y el primero en hablar fue Auro:
−Estamos en territorio hostil, cualquiera puede atacarnos− dijo Auro con cierto temor.
−Tienes razón, les estamos agotando los recursos vitales a las personas que están aquí asentadas −dijo Asturco apoyando a Auro−. Si a nosotros nos hicieran esto también tomaríamos represalias.
−No vamos a estar aquí mucho tiempo−respondió Lucilio−. Además, no nos pueden hacer nada si no nos encuentran.
−No debemos pensar en ello, tenemos que concentrarnos en la caza− dijo Amalco mientras se introducía en el bosque.
Todos los demás hombres les seguimos y quince minutos después nos encontramos persiguiendo a un cervatillo cuando lo que vimos nos dejó paralizados.
−No es normal que nadie de ninguna aldea de por aquí queme otra aldea. Podría quemar el bosque. ¿Qué habrá pasado?− se preguntó Laro.
−Lo que ha pasado aquí  puede repetirse en nuestra aldea y en otras cercanas− explicó Auro. Pueden estar en peligro.
Nos marchamos entre gemidos y sollozos de los que todavía estaban vivos. Aceleramos el paso y llegamos en menos de diez minutos. Para nuestra sorpresa nuestra aldea también estaba destruida e incendiada.
− ¡No puede ser! −exclamó Lucilio maldiciendo a los dioses−. Es imposible que hayan llegado antes que nosotros.
−Seguro que les han matado ¡Ohh! Nuestras mujeres e hijos ¡No! Por favor ¡No!− se lamentó Auro.
−No podemos pensar en que acaba de pasar, eso solo nos hará más débiles, ¿Y si vuelven a atacar?−grité−. Busquemos bajo los escombros por si hay supervivientes.
Estuvimos buscando posibles supervivientes hasta que anocheció y llegado ese momento decidimos descansar.
−Ya ha anochecido, hay buscar un sitio donde refugiarnos −dijo Asturco−. Mañana deberíamos avisar a las otras aldeas cercanas de que estén atentos porque puede que los ataquen.
−Sé un sitio donde podemos pasar la noche no muy lejos de aquí− explicó Amalco−. Es una cueva donde solía ir a jugar de pequeño.
Cuando llegamos a ella yo fui el primero en entrar.
−Esto está muy oscuro−dije palpando la pared.
−No os preocupéis, tengo sílex y yesca−dijiste con una voz como salida de la misma roca.
***

−Y hasta aquí hemos llegado, entramos empuñando las armas por si acaso y ahora aquí estamos−dijo Euriato bostezando.
−Tenías razón, era una historia larga, pero me has convencido de que debería ayudaros avisando a las otras aldeas.
Al día siguiente partieron y consiguieron avisar a suficientes tribus como para formar una línea defensiva para frenar al invasor.
Óscar Herrero Casado, 2º B

viernes, 20 de mayo de 2011

"El Banquete", de Platón


La obra del Banquete abarca en pocas páginas siete puntos de vista acerca del Eros. Platón maneja hábilmente un estilo en el que a través del diálogo de los personajes construye varios ensayos de carácter filosófico, entre los que encontramos el amor como herramienta para llegar a la virtud, un elogio a la belleza y temas universales tan controvertidos como la homosexualidad y la pederastia.
Después de la lectura del Banquete, se puede llegar a la conclusión de que no existe una sóla forma de amor, sino que cada persona tiene un concepto propio basado en sus experiencias o creencias. Aunque este concepto pueda llegar a generalizarse recogiendo las características comunes. Debido a esto en la obra se recogen distintas opiniones acerca de lo que cada uno de los comensales considera que es el amor.
En mi opinión es un libro fácil de leer, que capta la atención del lector al tratar un tema que siempre estará de actualidad, como es el amor. Hay fragmentos o intervenciones que se hacen más pesadas, pues los personajes tienen menos don de palabra o le dan más vueltas al mismo tema para llegar a la misma conclusión que al principio habían planteado, en cambio hay otras, como la de Agatón, que ha sido mi favorita, o la de Aristófanes que resultan muy entretenidas y que además están escritas de una forma delicada y poética o cómica.
Ángela Miranda 1º Bachillerato Humanas

jueves, 21 de abril de 2011

El Bosque continúa

Este comentarista no ha estado a la altura de Bosque de Palabras del Bosque por no haber mantenido el Diario a diario. No importa. Los textos siguen colgándose de los árboles. Por ejemplo, el martes 5 de abril, por la tarde, estuvimos con los del Curso de Acceso a Ciclos de Grado Superior. Primero echamos un vistazo al bosque y después, en la Biblioteca, contribuimos. La elección la hicimos pronto y no nos apeteció escribir. La mayoría pintamos (por cierto, alguno y algunas muy bien), dibujamos, recortamos, pero pocos escribimos algo. "Es que ¿sabes qué pasa? Es como mucha presión, ¿no? Así, con estas palabras..." Luego hablamos poco mientras ilustramos. Al final, fuimos en grupo a pegar cada uno lo suyo en el bosque. "Ahí, arriba del todo". "Podíamos hacernos una foto, ¿no tenéis un móvil?". Costó agruparse, pero Vanessa aseguraba que sí que salíamos. Lo veremos.  Otros grupos, a lo largo de estos días, se han llevado los textos a clase y los han leído en voz alta para que los ilustradores recibieran sugerencias. Después, a pegarlos.
Y así ha ido creciendo poco a poco. Parece que hemos acertado con la idea. Es tan sencilla que  ha llegado con claridad a la gente. Se trata de añadir algo a un texto de autor, como si nos hubieran abierto el libro en el pasillo y pudiéramos hacerle una anotación al margen. Es lo que ahora se llama "lincar" para añadir un comentario. En el cartón amarillo lo hemos explicado. Allí hemos añadido las palabras de la nueva académica Soledad Puértolas sobre el alcance y el valor de la literatura: "una hermosa frase, un pasaje de una novela, un verso: allí está, de pronto, la verdad. Y todo el sinsentido y todo el desorden se convierten, repentinamente, en belleza". ¡Toma ya, autoayuda! Y lo demás son cuentos.
El miércoles 6, nos acompañaron en el pasillo seis preciosos carteles murales de Ecologistas en Acción, traídos por Mila (Milicua), que aportaron más sentido a nuestras hojas. Estaba tan contenta ella con la contribución hasta que un imbécil (que no merece otro nombre) se dedicó a pintarrajear varias imágenes de ellos vaya usted a saber con qué intención (ni interesa). Estas son las cosas que machacan, que alguien deje su porquería sobre lo que se hace sin pedir nada a cambio, como si no fuera posible la generosidad sin más. Triste, triste que el descerebrado no pueda imaginarse su tamaño.
El jueves 7 apareció Antonio (López López) con los de inglés de 2º B y amplió el Bosque con un mural de expresiones inglesas traducidas por ellos y un hermoso árbol dibujado por Constantin (Pituscan), un alumno del grupo B, de 2º de la ESO . Más bosque, más textos, más palabras, más sentido y en otro idioma. Espléndido. 
Y la vida en el pasillo sigue. Emilio (González Cosgaya) va haciendo fotos de cómo crece.
Frente a nosotros, y al lado de los murales de los ecologistas, ha aparecido una vitrina de Biodiversidad Poética con poemas relativos al tema y, un poco más allá, otro cartel del Bosque de los Libros del Bosque sobre uno de los pupitres-vitrina de la Biblioteca lleno de libros en exposición.
El martes 12 de abril se reunieron en la Biblioteca los cuatro miembros del Jurado del Concurso de Relatos "Día del Libro", que este año fueron Mª Ángeles Ascariz López, de la Asociación de Madres y Padres (AMPA),  Eva María Paneque Rodríguez, del Departamento de Francés,  César Subero Lozano , del Departamento de Informática,  y Francisco Javier Moral Arévalo, del Departamento de Cultura Clásica. En esta ocasión los relatos tenían que incluir literalmente y sin orden fijo las siguientes expresiones: "caían uno tras otro" y "todo era bosque y yedra". Habíamos decidido estas palabras por los regímenes políticos de los países del norte de África, que en Febrero habían comenzado a caer uno tras otro, arrollados por sus habitantes en la marcha hacia la libertad y, como era además el Año internacional de los bosques... Los alumnos, en clase de Lengua, tenían que construir una historia de tema libre, pero en la que incluyeran ambas frases. Como todos los años, los profesores del Departamento se encargaron después de hacer una selección previa de los más interesantes y el Jurado valoró los relatos finalistas. Los primeros premios fueron otorgados a los siguientes alumnos: Eva Dolores Prieto Cruz, de 2º de la ESO, grupo A; Sara Samperio Blázquez, de 3º de la ESO, grupo C, y Alejandro Muñoz Lenz, de 2º de Bachillerato de Humanas. Sus relatos puedes consultarlos a continuación en este diario.
            Y el bosque siguió creciendo. En el de inglés aparecieron más fragmentos bilingües. Se conoce que Concha (Fernández Renedo, la biliotecaria) es quien lo está avivando.

Viernes 15 de abril
Hoy hemos decidido utlizar el Bosque de Palabras del Bosque como telón de fondo para hacer la entrega de premios del XII Concurso de Relatos "Día del Libro" al Segundo Ciclo de la E.S.O. Allí hemos estado en el recreo, como podéis comprobar en las fotos. La verdad es que esperábamos haber tenido más público vitoreando a los compañeros finalistas, pero no fue así. Se conoce que el sentimiento de grupo no es propio de estos tiempos.
Otros años lo hacíamos coincidir con el día del libro (23 de abril), pero como cae en vacaciones, hemos preferido adelantarlo y celebrarlo en este Bosque, donde más de cien autores con más de doscientos fragmentos nos abren sus libros para que les anotemos lo que queramos al margen. Son una pequeña muestra del valor de la literatura, en la que podemos encontrar las mejores explicaciones para la vida.
Además de María Ángeles Ascariz, tesorera de la AMPA, estuvo con nosotros María Soledad Blázquez, su presidenta, que tambièn participó en la entrega del premio en metálico (30 euros), que otorga la Asociación a  los ganadores.
Entre los alumnos que pasaron a la fase final, relacionamos a continuación los que obtuvieron algún punto en la votación del jurado: Javier Miguens Santos (3º B, 1 punto), Noelia Gutiérrez Artano (3º B, 1 punto), Jorge de Pablo Ruiz (4º B, 5 puntos), Yaiza Enales Lanz (3º Diversificación, 5 puntos), Aylén Antillana Soria (4º A, 7 puntos), Miguel Villegas Solar (4º B, 8 puntos) y Sara Samperio Blázquez (3º C, 9 puntos). Muchas gracias a ellos y a sus compañeros por su participación. Al final de la entrega de premios, la ganadora también ilustró el bosque con la lectura de un fragmento de su relato.

Martes 19 de abril
Hoy hemos convocado al Primer Ciclo de la ESO y a 2º de Bachillerato de Humanas para la entrega de premios en el recreo. Ha acudido más público (por lo tanto, más ruido, pero más animación a cambio), aunque los de Bachillerato brillaran por su ausencia. Ellos se lo pierden.
Los relatos que obtuvieron alguna puntuación fueron los siguientes. En el nivel de Primer Ciclo de la ESO: Marina González (1º A, 2 puntos), Daniel Hernández Cantero (2º A, 3 puntos), Gabriela Berrón García (1º B, 6 puntos) Constantin Pituscan (2º B, 12 puntos) y Eva Dolores Prieto Cruz (2º A, 13 puntos y Primer Premio). En el nivel de Bachillerato y Ciclos, Alejandro Muñoz Lenz, de 2º del BH, obtuvo el Primer Premio con 15 puntos. Ya sabéis, podéis leer sus relatos en este diario.
Al final, los ganadores también llenaron el bosque con sus palabras. Del mismo modo que en la entrega del jueves, la profesora de francés Eva (Paneque) les daba paso con unos fragmentos de sus textos preparados previamente. Se les ve en las fotografías que publicamos. También podéis comprobar cómo fueron a emboscarse a última hora algunas alumnas con tocado a lo "indio", que decían estar resolviendo una Prueba de Francés con Eva. Este bosque se va animando. Dicen que a la vuelta de Semana Santa quedará invadido por otro más grande que promete muchas novedades. Quedamos a la expectativa.
Miguel Martínez Renobales

miércoles, 20 de abril de 2011

"Ladrona de almas", de Alejandro Muñoz Lenz, de 2º Bachillerato Humanas

Sombra etérea incorpórea con forma de mujer y sólo dos perlas como ojos más azules que el mar, que el cielo, compuestos por colores del mismo Paraíso, azul oscuro y suave a la vez, como el hielo, con una mirada que me atrapaba y que calaba hasta mi alma congelándola, pero una congelación que no me hacía sentir frío, sino calor, hirviendo toda la sangre de mi cuerpo, haciéndome sentir vivo, despejando mi respiración y mis pensamientos, haciéndome sentir más ligero y estremeciendo todo mi ser.
            Pero ¡ay de mí cuando descubrí que aquello no era un sueño! Era algo más, era real. Era humana. Se movía. Estaba delante de mí, observándome y hechizándome con su dulce mirada. Oh aquella dulce mirada. Inocente y culpable al mismo tiempo, feroz y serena, bondadosa y malvada, perversa y honesta. Tantos adjetivos, tantas contraposiciones, la hacían perfecta. Un ángel del Cielo en la Tierra. Lo tenía todo en aquella mirada; no podía ser una humana, ¡no podía serlo! Había de ser algo más, no podía ser mortal. Tenía que traspasar aquellos límites, su mirada así lo dictaba. ¡Su hechizo, su embrujo!
            Mi tranquilidad se vio interrumpida cuando alcé mi mirada para  verla, pero aquello no fue lo que me trastornó. Lo que de verdad me ató a las cadenas del amor y la pasión fue que su mirada se posara en la mía y la mantuviera. Que me sonriera, por ligera e insignificante que fuese su sonrisa. Que vertiera algo de luz en la oscuridad que albergaba mi alma en aquellos momentos. Eso fue para mí aquel ser, un ser lleno de luz y esperanza para un hombre marchito decadente.
            Semidiosa, o diosa, musa de poetas y pintores, diva de artistas, anhelo de hombres que su reino dieran por estar con ella. Y allí estaba, mirándome.
            Me arrastró por completo y a mi alma envenenó.
            "Emponzóñala, corrómpela, púdrela. Haz que quede maltrecha. Juega con ella, elévala, húndela, muévela, agítala, estremécela, destrúyela" mi mente pensó.
            Mi alma mía es y de Dios, a quien decepcionaba en aquellos momentos por amar a alguien más que a Él, pero entonces ella me la arrebató y se la quedó. Sus ojos me la robaron, sus ojos fueron los culpables.
            "Devuélvemela, no me atormentes más, ámame y hazme feliz. ¿A dónde vas? ¿Por qué no te quedas? ¿Por qué me despojas de algo sagrado?"
            Se marchó. Salió por una puerta y antes de cerrarla me dirigió otra mirada. Aquella mirada me dijo: Sin alma no tienes vida.
            Así fue. Mi mente trastornó, mi corazón bombardeó sangre más rápido, mi cuerpo tembló, mis ojos lloraron, mi boca balbuceó unas palabras coherentes en mente, muertas al ser pronunciadas.
            Seguí a aquel espejismo. Tenía razón, sin alma no era nada. Salí tras su búsqueda pero había desaparecido. Busqué confundiéndola con las demás mortales, cometiendo así una herejía, pues ella era una diosa. Me detuve en miradas juzgantes de un pobre desquiciado. Ninguna era la de aquella mujer. Pero entonces, al fondo de toda la muchedumbre la descubrí a ella.
            Me miró de nuevo y me sonrió. De su mirada salió una flecha atravesándome por completo y postrándome de rodillas. Aquella mirada era flecha más mortal que cualquiera que Cupido pudiese tener en su carcaj.
            De mi boca brotó sangre, y se hizo un silencio en aquel panorama. La gente había desaparecido. El silencio penetraba en la mente y sonaba más fuerte que sonido alguno. Me levanté tiritando y anduve lentamente hacia ella. Ella tenía mi alma, sin alma no tenía vida.
            Aquel largo pasillo que nos separaba se convirtió en un abismo. Las baldosas que formaban el suelo fueron despedazadas y destruidas. Pero aquella atracción imposible de evitar me hizo volar en el vacío, un vacío de dudas e incertidumbres. No necesitaba mover las piernas para andar. No necesitaba esforzarme para lograrlo. Un impulso lo hacía por mí. Ya no sólo de mi boca brotaba sangre, lo hacía desde todo mi cuerpo. En mi interior todo era bosque y yedra de sentimientos confusos y mezclados atormentándome y devastándome. Me consumí, me apagué, me desvanecí.
            Mis pensamientos caían uno tras otro conforme recorría aquel abismo. Mi mente sólo vio el ahora. Todo lo que era, todo lo que fui, todo lo que iba a ser, nada importaba. Lo único que importaba era aquel momento. Llegué ante ella, y con las palabras muriendo en mi boca incansablemente pude finalmente conseguir que sobreviviesen.
            - ¿Me devuelves mi alma...?
            Aquel ser sonrió, me agarró en sus suaves y dulces brazos y me besó con sus labios apasionados y húmedos. Del pobre cadáver andante que se podía mantener a duras penas ante aquella diosa llegué a ser un ángel, un ser alado, irradiando luz, encendiendo mi corazón, reviviendo mi mente, impulsando la sangre, curando viejas heridas. Vislumbré el Paraíso, comprendí toda la creación. Supe a dónde vamos al morir, supe qué es el infinito, experimenté nuevas emociones, vislumbré nuevos colores. Lo supe todo, pero a la vez supe nada. Todo en un instante tuvo significado. Su respuesta es Amor.
            ¿Para qué necesitaba entenderlo todo, si ya lo tenía en mí como un sentimiento?
Se apartó delicadamente y me dedicó una última sonrisa. Mi alma había vuelto a mí, pero eso supuso que aquel ángel se desvaneciera delante de mí.
            - No te vayas, quédate un poco más. - le supliqué, mas no obtuve respuesta. Caí por el vacío y lo comprendí todo.
            Aquello, finalmente, era un sueño. Un sueño tan nítido y real como la vida misma que me nubló la conciencia y la razón de ser. Si me hubiera dado cuenta, si me hubiese percatado de ello al principio, me habría ahorrado mucho sufrimiento.
            Mi cuerpo se levantó de aquel instrumento cómodo y  propiciador para crear mundos nuevos y se dirigió a la ventana. Me asomé por ella y vi una luz del alba cubriendo aquella parte del mundo con una luz dorada. De mis ojos se deslizó una lágrima y se estampó contra el suelo. ¿Dónde estaba mi alma en aquellos momentos? Estaba viajando por alguna parte del mundo, del real, olvidando a su dueño y buscando un atisbo de sus propios anhelos, seguramente deseándose anclar de nuevo en el vacío sin fondo del amor.